viernes, 24 de junio de 2011

La creación.

Los dibujos del niño comenzaron a cobrar vida, uno tras otro. No sabía si eran producto de su imaginación, así que se limitó a colorear los bocetos.
Las paredes tomaban formas diversas, según los creyones en su mano se movían en alguna dirección. Mundos increíbles pasaban directo de su mente al espacio que lo rodeaba. No dibujaré humanos. –Pensó.- Porque todo lo destruyen.
Mientras más se adentraba en sus creaciones, más entendía su significado:

Para crear mundos sólo se necesita imaginación, para destruirlos sólo hace falta crecer.

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